lunes, 20 de agosto de 2007

Residuos Radiactivos en la mira

Los Estados Unidos retiraron del país residuos radiactivos en 2005, por considerarlos peligrosos. Se quiso evitar que cayeran en manos de extremistas. Y el presidente tuvo que dar explicaciones.

La resolución 1540 del consejo de seguridad de la ONU compromete a los países a tratar de evitar la realización de bombas atómicas o la caída de cualquiera de sus componentes en manos terroristas. A esta resolución aludió el presidente Néstor Kirchner además de a los cinco tratados internacionales que Argentina tiene firma-dos para la no construcción de armas de destrucción masiva y misiles nucleares, ante el Consejo de Seguridad de dicha organización, en septiembre de 2005.
Sin embargo todas estas promesas, compromisos y tratados parecieron no bastarle a los organismos de control estadounidenses cuando resolvieron sacar del país los residuos radiactivos de los centros de investigación nuclear en Ezeiza y Bariloche, por una cuestión de “prevención”. Al parecer en nuestro país los avances en el reciclaje de estos residuos eran muy avanzados y tenían posibilidades de reobtener uranio al 90% de los materiales obtenidos tras la aplicación de tecnología nuclear, así como otros elementos útiles para otros campos: fuentes radiactivas con fines médicos (diagnóstico y tratamiento), industriales (medición y control) y de investigación.
Las bombas atómicas se producen cuando una cantidad de uranio radiactivo llega a lo que se denomina “masa crítica” mediante la cual los neutrones provenientes de la desintegración del elemento provocan una reacción en cadena que desata el poder de la bomba. Por lo tanto, es lógico que a cambio de llevarse los residuos del país, por considerarlos altamente peligrosos, EE.UU. pague la construcción de nuevos elementos, pero con un enriquecimiento de uranio al 20%, que tiene menos potencial, Vista aérea del Centro Atómico Ezeiza. Aquí funciona el Reactor Argentino 3 (RA3) de donde se extrajeron los primeros residuos radiactivos, llevados a Norteamérica.
y pague el mantenimiento del núcleo de varios reactores, para dejar a todos contentos.
“Los estudios le permitirán al país adquirir experiencia en este campo [del reciclaje] al mismo tiempo que otros países que, con responsabilidad, han entendido que los residuos radiactivos existen, que están indisolublemente ligados a una actividad que produce grandes beneficios a la communidad y que es necesario gestionarlos en la forma más adecuada desde el punto de vista tecnológico” reza un folleto de la C.N.E.A –Comisión Nacional de Energía Atómica- escrito evidentemente, mucho antes de que los organismos de control de E.E.U.U se llevaran los residuos a casa e imposibilitaran las investigaciones que aparentaban ser, tanto benefactoras para algunos como absurdamente peligrosas para unos tantos otros.
La realidad es que en los dos centros atómicos de investigación más importantes de Argentina: El Centro atómico Ezeiza y El Centro Atómico Bariloche (donde funciona el Instituto Balseiro, para la formación de nuevos profesionales), se estaban realizando progresos en el reciclaje de tales residuos, los cuales de concretarse hubiesen significado un gran avance en materia de recuperación de combustible nuclear y de todos aquellos elementos que la aplicación de la tecnología nuclear genera. También es real que estos estudios que realiza-ba el Subprograma de Gestión de Residuos Radactivos de la C.N.E.A. están hoy día, varados y los edificios en donde se llevaban a cabo, clausurados.
Los Estados Unidos, hace aproximadamente un año, se llevaron 207 elementos gastados de uranio enriquecido al 90% del RA3 en el Centro Atómico Ezeiza (que tiene una potencia de 5MW, aunque se están realizando cambios para que su potencia aumente a 10MW) y 42 del reactor RA6, que se ubica en Bariloche, Neuquén. Estos procesos de extracción que se lleva-ron en el marco del “Programa de Aceptación de Elementos Combustibles Gastados de Reactores de Investigación Extranjeros” habían empezado a realizarse en el año 2000, pero se aceleraron, obviamente, después del atentado a las Torres Gemelas de Wall Street, a manos de terroristas del Al-Qaeda.
La extracción de las vainas de residuos (aleaciones metálicas que permiten encerrar herméticamente al material combustible, para evitar que se escapen los productos de fisión formados durante las reacciones nucleares) en Argentina para llevarlas a territorio norteamericano, que se dio entre septiembre y diciembre de 2005 costó unos ocho millones de dólares que pagaron los Estados Unidos. Los contenedores que finalmente salieron del país fueron a parar a Charleston, en un centro atómico conocido como Savannah River, donde se los preparó para su almacenamiento final.
Otra preocupación de la mayor potencia mundial hoy día, surgía a partir de la posibilidad de que estos residuos fueran a parar, desde los países que producían los residuos, a manos de otros, figurantes en la “lista negra” de EE.UU., como Corea del Norte; o sea países con potencial para llevar el uranio a un enriquecimiento del 99% y así crear una bomba atómica “sucia” clásica.
El gran interrogante se plantea cuando nos preguntamos: ¿Acaso Estados Unidos no tiene también potencial para aumentar el valor radiactivo del uranio y crear una bomba atómica? ¿No existen grupos terroristas en el territorio estadounidense? ¿Podemos estar seguros de que los materiales radiactivos provenientes de los reactores de investigación en nuestro país cayeron en buenas manos? ¿Tendrá el presidente Bush que dar explicaciones ante el consejo de seguridad de la ONU tal y como hizo Kirchner o es que países inferiores como los Latinoamericanos directa y llanamente no cuentan con la seguridad necesaria como para resguardar los residuos y mantenerlos fuera del alcance de los malintencionados, entonces hay que retirarlos? Así parece...

Andrea Carolina Cañete

Daniel Santoro, “E.E.U.U se lleva materiales nucleares de la Argentina” Diario Clarín on-line, Bs. As –18 de septiembre de 2005.
C.N.E.A, “La gestión de los residuos radiactivos” Bs As, Argentina. Pág 13, 14.
Carlos Calabrese, “Reactor Experimental RA3”, CD: Ablandando las ciencias duras, Bariloche, 2001
Edmundo Pérez, “Combustibles para Reactores de Fisión”, CD: Ablandando las ciencias duras, Bariloche, 2001

La seguridad nuclear hoy en día

Hoy en día, 433 reactores nucleares generan el 17% de la electricidad mundial, y en 8 países más de 40% de la energía eléctrica proviene de fuentes nucleares. Debido a esto la Organización Internacional de la Energía Atómica(OIEA) fomenta la utilización de la energía atómica con fines pacíficos y establece normas de seguridad nuclear y protección ambiental.
Sin embargo, al hablar de armas nucleares, los efectos serían absolutamente devastadores, puesto que los daños causados por la precipitación radioactiva sobre extensas zonas, el agotamiento del ozono por los óxidos nitrosos de las explosiones nucleares y los cambios climáticos producidos por el humo de grandes y prolongados incendios afectaría gravemente a la mayor parte del planeta.

La seguridad nuclear y protección radiológica tiene por objetivo proteger a las personas, la sociedad y el medio ambiente de la exposición a la radiación. La seguridad se enfoca desde dos aspectos complementarios, la prevención y la mitigación. La prevención se trata de crear las condiciones para que la frecuencia de accidentes sea lo más pequeña posible y se aplica desde la etapa de diseño y construcción de las instalaciones y luego continúa durante la operación normal. La mitigación se trata de que, en el caso que se produzca un accidente, las consecuencias del mismo sean lo más leves posible, esta se realiza con-templando la exigencia de sistemas tecnológicos como la situación posterior al accidente. Estos dos diseños de protección se aplican tanto en el diseño de las centrales nucleares, como en la ubicación de las mismas, su construcción, operación y desmantelamiento.
La intervención como respuesta de emergencia tiene como objetivo conducir la situación provocada por el accidente, estimar las consecuencias potenciales, introducir las contramedidas necesarias para evitar las consecuencias radiológicas en los individuos y el ambiente, y tomar las acciones tendientes a restablecer la situación al estado previo al accidente.
La seguridad aplicada a la central nuclear se considera, en forma amplia, desde cuatro aspectos fundamentales. Se puede hablar, así, de:
• Protección de equipos en el cual se debe brindar a los equipos que conforman la maquinaria instalada en la central para evitar su daño y el que puede acarrear al personal que la opera, por accidentes circunstanciales. Ya que en una central nuclear existen maquinarias que, de no contar con una protección adecuada en el caso de presentarse un accidente, no solamente se produciría su deterioro, sino que existiría un alto riesgo radiológico. Para lograr un máximo de seguridad se instalan para una misma función sistemas de seguridad geométricos, funcionalmente independientes y redundantes de tal manera que si uno falla, queda aún disponible el otro. Se han diseñado los sistemas que se han convenido designas: de parada Nº1 y de parada Nº2. La parada Nº1 introduce al mismo tiempo 28 barras de cadmio en los tubos guías ubicados verticalmente en la calandria, dentro del seno del moderador, extinguiendo de esta forma de flujo neutrónico. La parada Nº2, si por alguna causa el sistema de la parada Nº1 fallase, se inyecta en el moderador automáticamente una solución de nitrato de gadolinio que es un fue-te absorbente neutrónico. Este sistema dispara cuando se exceden los parámetros que actúan sobre el sistema de para Nº1 pues cuando esto ocurre, se asume que el primer sistema no ha actuado.
• Protección del personal profesionalmente expuesto que es aquella que se le practica a los profesionales que se encuentran expuestos en la central nuclear. La zona controlada de la central es la que aloja los
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componentes nucleares. El acceso a esta área implica observar normas de seguridad y protección radiológica para el personal. En ella es obligatorio el cambio de ropa de calle para evitar se contaminación. Cuando es menester efectuar ciertas tareas especiales se hace necesario el uso de trajes especiales con un sistema de aire de respiración incluido.
• Protección a los miembros del público, esto quiere decir protección a las personas que viven en las cercanías de la central. El accidente nuclear se tiene en cuenta en el diseño. En base a este concepto se diseñan los sistemas de protección.
• Protección del medio ambiente que consiste en mantener bajo control las liberaciones de materiales radiactivos utilizando métodos de filtración, retención y muestreo. Todos los efluentes, líquidos o gaseosos, son permanentemente monitoreados.
En la industria nuclear se utiliza un método llamado Análisis Probabilística de Seguridad (APS) como herramienta de evaluación y mejora de la seguridad de las instalaciones nucleares. Lo primero a realizar es identificar todos los eventos que pueden originar una falla. En el APS deberían identificar todas las formas posibles por las cuales podrían quedar expuestos, estudiar la probabilidad de ocurrencia de cada una de ellas y analizar las consecuencias. Si el resultado no es satisfactorio tendrán que introducir mejoras que conduzcan a satisfacer.
Sistemas de intervención en emergencias de la ARN
La ARN(autoridad regulatoria nuclear) fija criterios y evalúa los planes y procedimientos de emergencias radiológicas y nucleares que elaboran las instalaciones controladas para hacer frente a situaciones de accidente. El conjunto de acciones a implementar con-forman el plan de emergencia en el que se basa la intervención. Este plan contiene el conjunto de procedimientos que se deben implementar en el caso de ocurrencia de un accidente y es requerido por licencia a las instalaciones relevantes, previo al inicio de su puesta en marcha.
La ARN cuenta con un Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas (SIER), que está para intervenir en las situaciones de emergencia donde se produzcan accidentes que no puedan ser controlados por los responsables de las mismas o que involucren a público, y en situaciones de emergencias radiológicas no previstas en áreas públicas; además, para asesorar a las autoridades públicas que intervienen en el control de emergencias radiológicas.
El SIER posee equipamiento específico y la estructura logística necesaria para la intervención rápida y eficiente en situaciones accidentales con posibles consecuencias radio-lógicas. Por otra parte, la ARN ha establecido acuerdos y convenios de cooperación para actuar en situaciones de emergencia con otros organismos tales como Policía Federal, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval.
El SIER se encarga de las emergencias radiológicas en instalaciones y prácticas menores o que involucren a la población, emergencias radiológicas no previstas en áreas públicas y del asesoramiento a autoridades públicas y usuarios.
La ARN ha creado el Sistema de Intervención en Emergencias Nucleares(SIEN), que complementa al preexistente SIER. El SIEN tiene como objetivo intervenir en las etapas de preparación, entrenamiento e intervención para emergencias, además, se encarga de las emergencias originadas por accidentes en centrales nucleares con consecuencias en el exterior de la instalación; y es un vínculo con el Sistema Federal de Emergencias SIFEM.
El Gabinete de Emergencias en caso de accidente de origen nuclear o radiológico de gran magnitud, debe comunicar la situación y mantener informadas a las instancias gubernamentales que corresponda como así también a organismos internacionales o países extranjeros afectados. A través de su Secretaría se elaboran los planes, programas y procedimientos relacionados con emergencias nucleares propias de la ARN y se establecen lineamientos y criterios a ser aplicados en el ámbito nacional, provincial o municipal.


Agustina Arias 2º naturales

CNEA, CAB, Ablandando las ciencias duras, Bariloche 2001; ARN: actividad regulatoria, folleto de difusión, Buenos Aires 2001, págs 13, 56, 61 y 62; Central nuclear embalse, Córdoba, pág 18; http://www.cinu.org.mx/temas/des_sost/nuclear.htm ; http://www.cnea.gov.ar/xxi/para-conocer/protección-radiológica/protección.asp

Energía Nuclear

Riesgosa como todas las actividades Humanas, beneficiosa como algunas de ellas y poco contaminante como ninguna; Pero sin duda, con peligrosas posibles consecuencias

En general, se puede afirmar que toda actividad humana tiene su beneficio y también su riesgo o perjuicio. Desgraciadamente, el riesgo nulo o cero no existe. Por supuesto, el riesgo podrá ser mayor o menor, y en general median-te la educación y tecnología se lo puede disminuir hasta hacer dicha actividad aceptable y relativamente segura.
Si se quiere conocer el impacto de una acción y determinar su aceptación, tanto desde un punto de vista individual como social, surge la necesidad de evaluar en forma responsable, interdisciplinaria y rigurosa tanto los beneficios como los perjuicios que ocasiona. La OMS establece y recomienda límites para la llamada "industria segura".Una de las maneras de evaluar el riesgo es a través de la magnitud del impacto que produce una actividad en la población durante un período de tiempo determinado, definiendo para ello distintos indica-dores del riesgo. Por ejemplo la mortalidad, asociada a una actividad realizada por un millón de personas en el período de un año. Es importante tomar conciencia que la cantidad de muertes por año por millón de habitantes depende tanto de la frecuencia de accidentes como de las consecuencias probables de los mismos. En este tema en general se hacen dos estudios paralelos: el riesgo para los trabajado-res de una industria y el riesgo que la industria implica para la sociedad.
Observando las magnitudes de las principales causas de mortalidad como:
-Tabaco: aproximadamente 60.000 muertes por año, solo en las Américas, en Argentina ronda los 40.000
Accidentes Automovilísticos: En argentina se calcula 10.000 muertes por año
-Muertes Causadas Por fenómenos naturales: Debido a que la cantidad de muertes difiere según la cantidad de fenómenos y gravedad de los mismos por años, se calcula que aproximadamente desde el 2002-2003 han muerto mas de 300.000
-Muertes causadas por radiación: Se ha calculado que una persona recibe aproximadamente 360 mueren cada año, la mayor parte, a partir de fuentes naturales de radiación. Según datos la dosis media recibida por los trabajadores de una Central de Energía Nuclear en USA era de 300 mrem, además de la radiación de fondo, aquella que cualquier habitante recibe por término medio, aún sin estar expuesto a ninguna fuente de radiación. Comparando datos, los empleados de la construcción de Bechtel Savannah River, Inc. alcanzan por primera vez su hito de seguridad de 15 millones de horas sin ningún accidente laboral, superando la marca anterior de 13.890.367 horas establecida el 8 de julio de 1988.
¿No nos llama la atención estas comparaciones? ¿Hubiésemos ordenado así esas actividades según nuestra percepción intuitiva del riesgo? Muy probablemente no. Por eso, es importante informarse y analizar detenidamente la información, dado que la percepción del riesgo depende (entre otras cosas) del acostumbramiento a una dada actividad y puede llevar a una visión distorsionada. Un ejemplo claro de esto último resulta de comparar el impacto en la opinión pública de un accidente nuclear (accidente catastrófico) con el de un accidente de autos (menos catastrófico). Si bien el segundo es una de las principales causas de mayor mortalidad en el mundo, como mostramos antes, es el primero el que nos provoca mayor miedo y desconfianza, no solo por estar acostumbrados al primero, sino que quizás por las consecuencias de los accidentes nucleares ya ocurridos, generando así en muchas personas una apreciación sesgada. Por este motivo, siempre es útil conocer algunos datos de accidentes graves ocurridos relacionados con la industria y generación de electricidad , como por ejemplo:
-Desborde de dique, 1979, India/Guájarati, murieron 15.000 personas
-Rotura de dique, 1979, India/Morvi, murieron mas de 3000
-Accidente Nuclear, 1986, URSS/Chernobyl, murieron31 personas de inmediato y mas de 200.000, años posteriores al accidente.
Como vemos, las cifras del accidente de Chernobyl son catastroficas. Un importante estudio concluyó que ya se habrían producido 200.000 víctimas mortales en las tres repúblicas ex-soviéticas a causa de Chernóbyl. Según un informe, en los últimos 15 años se habrían producido 60.000 muertes en Rusia atribuibles al accidente de Chernóbyl y se estima que el total de las pérdidas de vidas para Ucrania y Bielorrusia podría alcanzar otras 140.000. Además, en un informe del Centro Independiente de Evaluación Medio Ambiental de la Academia Rusa de la Ciencia, basado en datos estadísticos del Centro Nacional de Estadística sobre el Cáncer de Bielorrusia y Ucrania, prevé que se producirán próximamente otros 270.000 cánceres, de los cuales 93.000 mortales, causa-dos por Chernóbyl. Sin duda, el accidente de demostró la peligrosidad de la energía nuclear y su potencialidad catastrófica para la salud humana y el medio ambiente. Negar las reales implicaciones de Chernóbyl no es solamente insultar a miles de víctimas, sino también olvidar que las vidas humanas son más que números y que detrás de las estadísticas hay personas que están pagando el enorme precio de este accidente. Pero a pesar de este alarmante accidente, hoy en día, como se demostró antes, son aun mas las muertes causadas por el cigarrillo, accidentes de autos y operaciones “normales” de ciertas industrias que tiran sus residuos al medio ambiente, contaminándolo. Son aquellas actividades que quizás no nos llamen la atención porque se producen de forma continua en vez de un accidente repentino. Podemos responder entonces, a la pregunta de ¿Por qué se ha interpretado tan equivocadamente el impacto de la energía nuclear? Y bueno, una explicación es que las personas ven a esta actividad con cierta miopía, considerándola muy peligrosa y “sin beneficios”, debido a los diferentes sucesos históricos como el de chernobyl. Y acá entramos en un problema de comunicación debido a la falta de un nivel de entendimiento común entre los especialistas bien informados acerca de las consecuencias y beneficios de la energía nuclear y un publico preocupado, el cual solo destaca las consecuencias de las mismas, que obviamente no son menos importantes que los beneficios, dentro de los cuales podemos nombrar: utilización para fines médicos, esterilización de material medico e im-plantes y preservación de alimentos. Dentro de los beneficios, se considera que las actividades nucleares, son las menos contaminantes. Al utilizar los combustibles fósiles para producir energía eléctrica, se generan en el proceso de combustión compuestos de azufre y nitrógeno, partículas, metano, monóxido y dióxido de carbono, CFC, etc. Estas sustancias están en el "humo" liberado al medio ambiente, estas sustancias en el aire causan efectos en la salud que pueden provocar mortalidad. Estos efectos van desde afecciones pulmonares y cáncer, hasta efectos genéticos. Además producen efectos en el medio ambiente como por ejemplo: intervienen en efecto invernadero, importantes efectos en el clima que repercutirían en los cultivos, y derretimiento del hielo polar, contribuyen a la destrucción de la capa de ozono , con efectos perjudiciales como cáncer de piel, provocan la lluvia ácida, que afecta a los bosques, cultivos y vías respiratorias.
Otra de las etapas que implica un riesgo en la producción de energía es la del transporte de combustible y está asociada al volumen que hay que movilizar. En el caso del carbón, sólo el transporte implica el mismo riesgo que la totalidad de las etapas involucradas en la producción nuclear de energía, debido a que para generar una determinada cantidad de energía eléctrica se necesitan muchísimos más camiones de carbón que de uranio. Resulta sorprendente para la persona que no está interiorizada, el bajo impacto de la energía nuclear, esto se debe a que ha desarrollado en conjunto con la tecnología de generación eléctrica segura, la tecnología de disposición de sus residuos. Es-tos se clasifican según su tipo, forma y tiempos propios, y se analiza la interacción de los mismos con el medio ambiente y el ser humano, hecho que actualmente no se observa en ninguna otra industria. Es válido aclarar que la energía nuclear no produce emanaciones de gases tóxicos, ni humos. Por ahora los residuos más peligrosos para la sociedad y el medio ambiente son conservados en piletas ubicadas junto a los reactores, bajo constante vigilancia, de manera de poder garantizar que no causen efecto alguno al medio ambiente ni a la salud. Actualmente, uno de los grandes desafíos tecnológicos es decidir cuál será la alternativa más adecuada para disponer de ellos en forma definitiva.
Como podemos ver, la energía nuclear tiene grandes beneficios, el problema es que si bien pasaron 20 años, la amenaza de un nuevo Chernóbyl yace detrás de cada central nuclear; Es por esto que se esta trabajando para reducir los riesgos de esta actividad que es muy pro-metedora para el futuro.

Estefanía.D.Hotton

CNEA,, ablandando las ciencias duras, Bariloche,, 2001; Departamento de información técnica, El Núcleo atómico: sus transformaciones, Bs. As; http://www.greenpeace.org/espana/news/los-muertos-por-chern-bil-supe;
CNEA, ¿Energía nuclear? ¿A quien le pregunto?, folleto informativo del Centro atómico de Ezeiza
http://www.oni.escuelas.edu.ar http://www.nodo50.org/panc/Res.htm#Residuos

La Energía Nuclear: ¿Una buena opción?

Analizando los beneficios de una energía polémica.

Normalmente cuando se piensa en energía nuclear solo dos cosas vienen a la mente: El desastre ocurrido en Chernobyl y la tragedia de Hiroshima y Nagasaki. Justamente por estos dos dolorosos sucesos se suele asociar a la energía nuclear con palabras tales como “insegura”, “problemática” y “peligrosa”. Sin embargo, lo cierto es que la mayor parte de la población desconoce que la energía nuclear puede llegar a convertirse en la más segura, si el hombre aprende a controlarla y a cuidarla como es debido.
Nunca en una central nuclear con el correspondiente mantenimiento y la concientización adecuada podría ocurrir lo que aconteció en Chernobyl porque los controles en las centrales nucleares son sumamente estrictos. Por ejemplo, en la central argentina Atucha, al igual que en otras, se evita que se produzcan escapes incontrolados de sustancias radioactivas protegiendo a los operadores y al público en general. Esto se logra mediante pastillas de uranio de una cerámica especial altamente resistente (primera barrera), vainas herméticas (segunda barrera), una vasija acompañada de un circuito primario-moderador (tercera barrera), un gran muro de hormigón armado que constituye el blindaje biológico (cuarta barrera), el cual se encuentra dentro de una esfera de acero que lo envuelve (quinta barrera), y por último el lugar está rodeado de un edificio de hormigón armado con paredes de más de medio metro de espesor que puede soportar los mayores impactos (sexta barrera). Con este diseño óptimo y con el personal calificado controlándolo, una central nuclear se vuelve segura y eficiente. Pero si el hombre prefiere explotar al máximo las riquezas sin tomar las precauciones correspondientes, como la antes mencionadas; un accidente como el de Chernobyl puede repetirse.
Nunca una central nuclear podría explotar como una bomba atómica, porque son esencialmente diferentes. Las bombas requieren de dos piezas de uranio 235 metálico casi puro para formar una masa crítica. Mientras que un reactor nuclear que produce vapor para una central eléctrica utiliza uranio cerámico no metal con un contenido de uranio 235 a lo sumo del orden del 3%, el resto de uranio se compone de uno de sus isótopos que no se fisiona en el reactor. Es decir, que si un reactor solo busca energía, no podrá formar nunca una bomba nuclear. Pero si el hombre prefiere producir bombas para alentar el desarrollo de una guerra nuclear; Nagasaki e Hiroshima pueden volver a ocurrir y, quizás, con más virulencia.
Por eso, si se corre tanto riesgo; no por la energía en sí, sino por cómo el hombre abusa de ella, ¿Conviene explotar un recurso que a la larga parece ser más problemático e inseguro que benéfico y controlado?
La energía nuclear en Argentina con solo dos centrales cubre un 12% de la producción eléctrica, sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera que intensifica el efecto invernadero y sin liberar azufre y nitrógeno que generan las lluvias ácidas. No destruye el ecosistema pues no requiere de grandes represas y, aunque una central nuclear es costosa, no puede compararse con los precios que se deben afrontar para el desarrollo de la energía solar y la energía eólica que son sumamente caras.
Además pude emplearse para la irradiación de los alimentos. Con las radiaciones se eliminan las bacterias que producen la putrefacción y los alimentos se conservan frescos durante más tiempo. Y si bien es verdad que mediante este proceso se pierden ciertas vitaminas, también ocurre lo mismo si se los congela (freeza). E inclusive las radiaciones de Cobalto 60, entre otras sustancias, benefician al hombre, ya que contribuyen a la medicina combatiendo el cáncer y permitiendo la visión de algunos órganos del cuerpo para el análisis y el estudio de los mismos.
En conclusión, hay que equilibrar los beneficios y los perjuicios que traen consigo el uso de este tipo de energía. Colocar en la balanza y ver qué es lo que conviene. Pero la realidad es que en un futuro cerca-no el ser humano va a necesitar grandes cantidades de energía, en un mundo donde el ambiente se va destruyendo poco a poco y donde los insumos de petróleo se agotan (energía no renovable). ¿Qué hacemos entonces?
La energía nuclear no contamina, es segura y es benéfica para la alimentación y para la salud del hombre, pero mal usada puede causar grandes desastres; además del problema que generan los residuos nucleares que son altamente dañinos y permanecen activos durante siglos. Sí se los puede procesar para evitar su radioactividad, pero desgraciadamente los mecanismos para lograrlo son los mismos por los cuales se origina una bomba nuclear y los países del primer mundo, sobre todo Estados Unidos, no quieren correr riesgos de verse atacados y prohibieron el procesamiento de los mismos. Y hoy en día hay una guerra desarrollándose en Oriente, con la excusa del conflicto con las armas nucleares. Pero mientras tanto, los residuos se siguen acumulando.
¿Qué es mejor? ¿Utilizar o no esta clase de energía? Prefiero no poner respuesta a ello, al menos no por ahora. Porque considero que la energía nuclear es poderosa pero no incontrolable o peligrosa sino que el ser humano es peligroso…
Pero si los hombres, en todos los países, se comprometen a darle un fin pacífico mediante un trabajo en conjunto, con es-fuerzo y colaboración mutua; incentivando la investigación, llevando el conocimiento y la educación a la gente acerca de qué es una central nuclear, reduciendo riesgos y brindando tranquilidad y seguridad a la comunidad mundial; creo sinceramente que la energía nuclear será una de las grandes fuentes energéticas para el futuro.

Camila Belén Farías

- Cases Associats S.A y Barcelona-Buenos Aires-Londres: “Enciclopedia Visual de la Ecología.”, Clarín, Bue-nos Aires, 1996, pp 31-32-97-98.
- Marshall Editions: “Ciencia Explicada”, Clarín, Buenos Aires, 1993, pp 142-143.
- Pedro García S.A:“Enciclopedia el Ateneo”, El Ateneo, Tomo 9 Segunda Edición, 1965, pp 239 a 241.
- Nucleoeléctrica Argentina S.A: Folleto: “Central Nuclear Atucha. Energía con responsabilidad”
- CD de la CNEA y CAB: Ablandando las ciencias duras. Bariloche. Año: 2001.

¿Amenaza o Progreso?

Energía nuclear una alternativa para el futuro con una necesidad de una “cultura de la seguridad”

La energía nuclear plantea una nueva forma de obtención de energía mucho más limpia; en el futuro sin dudas trae-ría beneficios tanto para los problemas ambiéntales, ya que los residuos más peligrosos para la sociedad y el medio ambiente son conservados en piletas ubicadas junto a los reactores, bajo constante vigilancia, de manera de poder garantizar que no causen efecto alguno al medio ambiente ni a la salud, pero el gran interrogante sería:¿Hasta que punto es tan beneficiosa. La posibilidad de un accidente nuclear sería unos de los puntos mas débiles que presenta esta energía. Por ello la seguridad nuclear constituye unos de lo pilares mas importantes de este tipo de energía. Hace veinte años ocurrió unos de los accidentes nucleares más graves que experimento la humanidad, sus consecuencias hasta el día de hoy son irreparable.
Chernobyl: para no olvidar
El 26 de abril de 1986 en la Unidad número cuatro de la central nuclear de Chernobyl ubicada en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en Ucrania, cerca de las actuales fronteras de Bielorrusia, se produjo unos de los acciden-tes nucleares más graves en la historia de la industria nuclear. El evento iniciador consistió en un descontrol de la potencia del reactor, la que alcan-zó un pico de aproximadamente 100 veces la potencia nominal. Como consecuencia de este exceso de potencia el refrigerante experimentó un des-medido aumento de su presión, superando los valores normales de funcionamiento y provocando la rotura de los tubos de presión y de una plataforma de blindaje de hormigón de tres metros de espesor, ubica-da en la parte superior del núcleo del reactor. Además, el grafito del moderador, a una temperatura de operación de 600°C, entró en combustión al exponerse al oxígeno del aire, originando un incendio de proporciones. La falta de conocimiento y de precaución por parte de los operadores (resultantes del insuficiente desarrollo de una “cultura de la seguridad”) los llevo a tomas acciones que llevaban progresivamente a desviarse aun más de las condiciones de operaciones permitidas y de los procedimientos por seguridad para la prueba. La cantidad de gases tóxicos enviados a la atmósfera fueron impactantes. Al cabo de diez días de ingentes esfuerzos, las brigadas de intervención lograron apagar el incendio y cubrir el núcleo del reactor con diversos materiales que bloquearon la emisión a la atmósfera de los materiales radiactivos, formando así una especie de “sarcófago”. La consecuencia de los "liquidadores" (trabajadores que participaron en las tareas de mitigación de las consecuencias del accidente) fueron significativas, como por ejemplo la muerte de muchos de ellos a causa Síndrome Agudo de la Radiación y la aparición de efectos sanitarios radio induci-dos (fundamentalmente cánceres). Las consecuencias del accidente hasta el día de hoy se padecen. La leucemia empezó a aumentar significativamente en las poblaciones más expuestas unos 5 años después del accidente. Se ha estimado que la población bielorrusa podría llegar a sufrir hasta 2.800 casos extra de leucemia entre 1986 y 2056. De estos, hasta 1.880 serían mortales. Los trastornos cardiovasculares y del sistema linfático han aumentado considerable-mente en Bielorrusia, Ucrania y Rusia. En Bielorrusia, las enfermedades relacionadas con la circulación de la sangre se han visto multiplicadas por 5.5, diez años después de accidente. En Ucrania, los trastornos hepáticos y cardiovasculares aumentaron de un factor 10.8-15.4 entre los habitantes de las áreas contaminadas. Se hizo mucho más frecuente la impotencia entre los hombre de entre 25 y 30 años que viven en las regiones contaminadas por radiactividad. Las madres padecen de tras-tornos del ciclo menstrual y de una mayor frecuencia de problemas ginecológicos, anemia durante y después del parto, anomalías en el parto y ruptura prematura de las aguas. Las fuentes oficiales ucranianas hablan de 1.5 millones de personas, incluyendo los evacuados y los que viven en zonas sensiblemente contaminadas. En Rusia se habla de 1.3 millones de personas de 15 regiones contaminadas, y en Bielorrusia de 2 millones de personas, incluyendo 800.000 niños. En un contexto económico difícil, miles de personas dependen de las granjas privadas, ya que una cuarta parte de los cultivos pro-cedentes de las zonas contaminadas rebasan los máximos oficiales de radiactividad y más de 500 pueblos beben leche contaminada. Hoy en día en Chernobyl se puede percibir una sensación de vació indescriptible. Existe la sensación de que todo el mundo está dentro de su vivienda durmiendo y que al hablar se pueden despertar. En medio de la maleza forestal y de concreto se levanta la rueda mecánica de un parque de diversiones que nunca pudo sacarles sonrisas a los niños locales, ya que tenía previsto ser inaugurado el 1 de mayo de 1986 y la lista de invitados no incluía una explosión nuclear. Actualmente Chernobyl continúa amenazando, ya que han sido descubiertas numerosas grietas en el sarcófago construido sobre el reactor destruido después del acci-dente. Los casos de leucemia infantil, la muerte de cientos y cientos de personas, (entre otras), a causa de una negligencia; nos hacen pensar el grado de hipocresía existente cuando leemos que las consecuencias podrían haber sido mayores. A 20 años de Chernobyl se puede concluir que el accidente se debió a debilidades del diseño de los reactores RBMK y a la operación del mismo en condiciones inseguras que violaban los procedimientos explícitos de operación. Ambas situaciones motivadas por una deficiente cultura de la seguridad y por la desinformación, tanto en la organización explotadora de la central, como en el órgano regulador. Chernobyl no reveló ningún fenómeno o proceso desconocido para la ingeniería nuclear. Reafirma, en cambio, la necesidad de cumplir con los postulados de la seguridad nuclear, principalmente la cultura de la seguridad, el concepto probabilístico de la seguridad nuclear y realimentación de la experiencia operativa. La energía nuclear es uno de los temas que está causando mas polémica en los tiempos actuales, ya que a todo el mundo le con-cierne y puesto que es una fuerza destructora, con lo cual causa una gran preocupación y un gran interés entre la población . En el mundo mueren cada año miles de personas con producto el hambre, por lo tanto, cada vez existe mayor preocupación por procurar un adecuado almacenamiento y manutención de los alimentos. Las radiaciones son utilizadas en muchos países para aumentar el periodo de muchos alimentos. Es importante señalar que la técnica de irradiación no genera efectos secundarios en la salud humana, siendo capaz de reducir en forma considerable el numero de organismos y microorganismos patógenos presentes en variados alimentos de consumo masivo. Convencer a la población que la energía nuclear es beneficiosa para todos y es un recurso para remplazar a las otras energías que están en vías de agotamiento, trae aparejado un trabajo de concientización acerca de la seguridad y las prevenciones a tener en cuenta, así como una fuerte inversión tanto en lo económico como en la preparación de personal especializado. Para ello seria importante que desde lo educativo se incentive a los jóvenes a interiorizarse sobre el desarrollo, prevención y explotación de la energía nuclear.


Díaz Florencia Soledad

www.greenpeace.org/chile/news/los-muertos- por-chern-bil-supe - www.din.upm.es/trabajos/cherno/consec . www.actualidad.terra.es/articulo/Chernobyl_tierra_desolada CNEA, CAB Ablandando las ciencias duras, Bariloche; 2001. Abel Gonzáles y Jean Anderer, Radiación versus Radiación: La energía núcleo eléctrico en perspecti va. Presidencia de la Nación. Comi-sión Nacional de energía Atómica. Pp 24 – 29. Buenos Aires. Republica Argentina.