miércoles, 15 de agosto de 2007

Introducción

La era nuclear empezó bastante mal, porque lo hizo en una carrera por producir un arma poderosa antes que el adversario y dirimir la Segunda Guerra Mundial. Así es como en 1945 ocurrió la tragedia de Hiroshima y Nagasaki.
No siguió mejor. Durante la Guerra Fría la carrera consistió en almacenar cada vez más arsenales nucleares muy potentes y sembrar el miedo a una guerra atómica.
Con esta forma de pensar, el cierre de la Guerra Fría coincidió con el accidente ocurrido en Chernobyl por la falta de mantenimiento y de ocupación de quiénes la usaban sin medir consecuencias.
Pero la carrera sigue en marcha, en la actualidad hay preocupación porque algunas de estas armas caigan en manos de terroristas y generen nuevos desastres.
Y con este miedo, al estar preocupados, nos olvidamos de evaluar racionalmente los múltiples beneficios que se extraen del aprovechamiento de la energía nuclear. Así como por ejemplo: generación de electricidad, medicina nuclear, dia-gnóstico por imágenes, preservación de alimentos, esterilización quirúrgica, aplicaciones industriales, etc; todos estos ejemplos son muestras que permiten considerar a la energía nuclear como una posible opción para el futuro.
En Argentina, desde 1950, se investiga y se desarrolla tecnología en el campo nuclear que nos ubica entre los países más avanzados del mundo. Esto se debe a que nos autoabastecemos y hasta logramos exportar materiales y tecnología con alto valor agregado.
Sin embargo, si bien las centrales nucleares no contaminan durante la obtención de energía, la peligrosidad de los residuos que generan, por ser altamente radioactivos y porque su procesamiento es el mismo que el que se emplea para generar una bomba nuclear, abre el debate acerca de qué hacer con este desarrollo: ¿Se detiene o se avanza?
¿Se congela el desarrollo nuclear por miedo a las consecuencias que podría traer consigo, o se continúa el avance con el correspondiente cuidado y precaución? ¿Detenemos la carrera de la era nuclear y nos comprometemos a un desarrollo sano sin fines bélicos ni destructivos o desistimos porque desconfiamos del uso que ciertas personas podrían darle a esta energía?
La era nuclear empezó mal, no hay forma para revertirlo. Sin embargo, podemos lograr que continúe bien y eso sí depende de nosotros. La energía nuclear puede convertirse en beneficio o en dolor de cabeza. ¿Se detiene o se avanza?
Nuestro trabajo apunta a informarnos y decidir libremente y con fundamentos y no a formar opinión.



2º Ciencias Naturales
Colegio San José de Calasanz - Hurlingham