lunes, 3 de septiembre de 2007

La salud y la radiación

Como ayuda a nuestra salud la radiación y a que nos exponemos sin saber

En los últimos años, la tecnología nuclear en la Argentina también a ayudado en el desarrollo de técnicas no invasivas para detectar enfer-medades. Parte de esta iniciativa es la “Funda-ción Centro de Diagnóstico Nuclear”, el cual es el centro más avanzado de Sudamérica. Su construcción fue parte de una iniciativa de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómi-ca) en conjunto del apoyo del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Ser-vicios, quienes aportaron el apoyo económico para esta obra. En este Centro de Diagnostico Nuclear cuenta con instrumentos de avanzada, un tomógrafo por emisión de positrones inte-grado a un tomógrafo computado helicoidal, un ciclotrón para producción de radioisótopos emisores de positrones y además de estos arte-factos cuentan con un laboratorio de radiofar-macia; todo esto les permitirá detectar y diag-nosticar enfermedades tales como: cáncer de pulmón, de mama, de cabeza y cuello, de tiroi-des y la enfermedad de Alzheimer, también enfermedades oncológicas, cardiológicas y neurológicas. Esto significa un gran avance tecnológico para la rama de la medicina y la investigación de radiofármacos.
Pero, ¿es peligrosa la exposición a las radia-ciones? Para ello es necesario tener en cuenta las consecuencias y riesgos de la exposición a las radiaciones, aunque siempre todos los seres vivientes son expuestos a una irradiación natu-ral, la cual es casi inofensiva, normalmente recibimos radiaciones de los rayos cósmicos, la radiación producida por los neutrones, los po-sitrones (rayos beta), los electrones (rayos alfa) y las mas conocidas, las radiaciones electro-magnéticas entre estas están, los rayos X (ne-cesarios en las radiografías por su capacidad de penetrar los tejos vivos), los rayos ultravioletas y la luz (emitidos por el sol), los rayos infra-rrojos (radiación calórica), las microondas, la radiación terrestre, la exposición al Radón (se trata de un gas culpable de la mitad de la dosis natural de exposición) los rayos Gamma y las ondas de radio; todos estas radiaciones se pue-den agrupar bajo el nombre de fuentes de ex-posición donde podemos distinguir las radia-ciones ionizantes (rayos alfa, beta, gamma y rayos X), que son los utilizados en la radiolo-gía. La cual además utiliza otras formas de energía radiante, como la resonancia magnética nuclear (RMN), la tomografía de emisión de positrones (TEP). Ambos tratamientos perte-necen a la llamada radiología nuclear incluida dentro de la medicina nuclear.
En este caso, la medicina es culpable solamen-te del 20% de la radiación que llega a nuestro organismo. En cambio, la Tierra y el espacio son la principal fuente de irradiación con el 70%. Esta exposición se puede dar de dos for-mas: una externa, por ejemplo cuando nos tomamos una radiografía o cuando nos expo-nemos a una sustancia radioactiva; y la otra interna, esta sucede por ejemplo cuando una sustancia radioactiva ingresa al cuerpo y desde allí provoca una irradiación. Una vez dentro, esta sustancia puede acumularse como una sustancia química o bien puede ser eliminada naturalmente por el organismo. Los efectos de la radiación son los mismos pero, las conse-cuencias para una persona varían, por el tipo de radiación (se las diferencia ya que cada una traspasar diferentes espesores), de la dosis absorbida, de la velocidad de absorción, la zona del cuerpo u órganos que son expuestos, la sensibilidad del tejido, y por último, por la energía aplicada durante la irradiación. La dosis que una persona recibe a causa de trata-mientos médicos tales como las radiografías o los centellogramas a escala mundial es bajo, pero en un país como la Argentina donde más de 1,5 millones de personas utilizan la tecnolo-gía nuclear para sus exámenes médicos al año, esta dosis es mayor que el promedio a escala mundial, aunque en el caso de la medicina influye mucho la calidad de las tecnologías con las que cuentan y de los médicos y los pacien-tes.
Sin embargo, en los casos individuales como cuando se realiza el tratamiento con radiotera-pia al cáncer este es atacado con altas dosis de radiación en el tumor. Ya que la radiación transfiere energía a las moléculas de las células de estos tejidos, provoca que las funciones de las células pueden deteriorarse temporal o permanente como en las irradiaciones de pe-queñas cantidades, que aunque no mate a las células, puede producirles alteraciones o muta-
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ciones a largo plazo, mientras que en casos de una irradiación rápida puede ocasionar incluso la muerte de las células cosa que se hace visi-ble recién pasadas varias horas, días o sema-nas. Con una exposición prolongada el cuerpo tiene una tolerancia mejor y el daño es fácil-mente reparable, aún si se recibe una radiación elevada. Pero la recuperación se torna más difícil y lenta, llegando ha ser imposible sí la radiación ha causado trastornos graves, que van desde un deterioro severo en el sistema vascular, que desemboca en edema cerebral, trastornos neurológicos y coma profundo (cau-sando el fallecimiento del individuo a las 48 horas), los trastornos vasculares menos serios, pero que producen la pérdida de fluidos y un desequilibrio en los espacios intercelulares que desemboca en el tracto gastrointestinal (provo-cando la muerte de la persona a los diez días posteriores a la radiación), hasta causar un desequilibrio osmótico, un deterioro de la mé-dula ósea y una infección terminal. Pero si la persona recibe una dosis leve y no recibe nin-gún tratamiento sólo pierde la medula ósea. Al mismo tiempo las lesiones limitadas a una zona del cuerpo dañan los vasos sanguíneos, alterando las funciones de los órganos, llegan-do a causar necrosis (porciones de tejido muer-to) y gangrena. Todos estos fenómenos suelen ser causados por irradiación externa.
Existe el mito de que la radiación no ionizan-te (por ejemplo, la provocada por redes o ten-didos eléctricos, radares, canales, redes de comunicación y hornos de microondas) era perjudicial para la salud y que llegaba a causar quemaduras, cataratas, esterilidad temporal, etc. Con el aumento de la cantidad de este tipo de radiación, la investigación científica sobre los efectos de ellas sobre la salud y sus posi-bles consecuencias ha aumentado. Pero aun siguen siendo desconocidos los efectos que pueden tener sobre la salud, con las pequeñas consecuencias biológicas observadas hasta el momento.
Gracias al descubrimiento de la radiactividad natural proveniente de los isótopos radiactivos, durante fines del siglo XIX, se a podido des-arrollar la radiología terapéutica, que además de utilizar este tipo de radiación natural puede utilizar una fuente artificial como los rayos X.
Capaz de tratar la mayor parte de los cánce-res de piel, de ojos y en algunas etapas ayudar en el tratamiento de los cánceres en las cervi-cales, útero, mama y próstata la radioterapia suele además usarse de manera combinada con quimioterapia como cura o método paliativo, aliviando los síntomas del cáncer. Cuando la radioterapia es utilizada anterior o posterior-mente a la extracción quirúrgica de algunos tumores, las probabilidades de eliminar más células dañadas por el tumor aumenta. Al mismo tiempo ayuda a evitar que el tumor se siga expandiendo o vuelva a aparecer. Esta técnica de la radioterapia sólo es posible si el tumor no es radiorresistente, cualidad que se da cuando el tejido canceroso posee una recupe-ración celular frente a una dosis de radiación similar a la del tejido sano. Pero se debe ser muy cuidadoso al aplicar la radioterapia y con-tar con la ubicación exacta del tumor, ya que también puede causarlo al ser aplicado sobre células sanas. Este tratamiento puede tener efectos secundarios sobre la persona, entre los más frecuentes están: la letargia, perdida del apetito, náuseas, vómitos, inflamación del sis-tema digestivo, descamación y picor en la piel, y por ultimo la supresión de la médula ósea.
Dentro de sus varias aplicaciones de la me-dicina nuclear puede detectar señales de futu-ras enfermedades, el mal funcionamiento de algún sistema, o como son absorbidos por el organismo diferentes componentes químicos. Creando así, una gran ayuda para los médicos en su trabajo. Finalmente podemos concluir que la medicina nuclear, a pesar de los pro y los contra que tiene, es un gran avance clínico pero que aún se encuentra en desarrollo y que requiere una seria evaluación e investigación en todos los casos.

Cintia B. Alderete

Comisión Nacional de Energía Atómica: “La revista de la Comisión Nacional de Energía” n°19/20, 2005
www.wikipedia.org/wiki/radioactividad.htm
CNEA-CAB Ablandando las Ciencias duras, Bariloche, 2001
Microsoft Encarta, Biblioteca de Consulta 2004

1 comentario:

entre.lineas dijo...

Nos parecó muy interesante la aplicación de la radiación en la medicina. Muy buen artículo.