sábado, 25 de agosto de 2007

A 25 años del día después

El 28 de marzo se cumplió un cuarto de siglo del más grande accidente nuclear que sufrió Estados Unidos, Three Mile Island, solamente superada por la tragedia de Chernobyl.
Protocolos y políticas de seguridad han cambiado desde ese día.

En las cuestiones referidas a la actividad nuclear el denominador común es la búsqueda de la protección hacia las personas, sociedades y el medio ambiente, haciéndose hincapié fuertemente en dos áreas a saber, la primera de ellas será la PREVENCIÓN, en donde se trata de crear condiciones para que la probabilidad de que un evento de este tipo ocurra, sea la más pequeña posible; en tanto que la MITIGACIÓN, tratará las consecuencias que se pudieran producir ante un evento fortuito, procurando minimizar las mismas.
Partiendo de estudios llamados APS o Análisis Probabilístico de Seguridad, (donde se identifican todas las formas en las cuales se puede presentar un incidente o accidente, se estudian las probabilidades condicionales que tienen los distintos componentes de sufrir fallas, y analizar las consecuencias de las mismas sobre la seguridad), surgen resultados numéricos, que indican cuan segura es una instalación, resultado que en caso de no satisfacer condiciones mínimas obligan a modificar el diseño, las condiciones de operación o ambas; siendo una valiosa herramienta para la evaluación y mejora de la seguridad de las instalaciones nucleares, utilizando para ello sistemas redundantes.
Resulta claro saber que mediante todas estas precauciones se hace muy difícil que ocurra un accidente, pero de todas formas este podría llegar a suceder ya que el riesgo nulo no existe, debiendo prepararse en ese caso los Estados a mitigar las consecuencias.
Un claro ejemplo de lo mencionado es el Análisis Probabilístico de Seguridad WASH-1400, que permitió predecir que en un tipo de central nuclear que estaba en operación se podía llegar a producir una determinada clase de accidente en particular cuyas consecuencias serían graves. Esto permitió corregir algunos aspectos de diseño que dotaron a dichas centrales de facetas para, si bien no prevenir, mitigar los efectos de un eventual accidente y minimizar las con-secuencias sobre la población. Esta previsión se mostró acertada al momento de producirse el accidente en la central nuclear de Three Mile Island, ocurrido en el 28 de marzo de 1979 en EEUU.
Aquel día la Unidad 2 de la central nuclear de la Isla de las Tres Millas, situada a 16 Km. de la ciudad de Harrisburg (Pennsilvania), que tenía una población de unos 70.000 habitantes, sufrió un severo accidente ocasionado por una imprevista sucesión de fallas en los sistemas de operación y de procedimientos por parte de los operadores surgiendo una pequeña fuga en el generador de vapor que desencadenó el accidente más grave de la historia nuclear de los EE UU, y el segundo más grave de la historia de la era nuclear.
La pérdida de refrigerante ocasionó un aumento de la temperatura del núcleo que, finalmente acabó por fundirse dando lugar al esparcimiento de material radiactivo en la contención y a la formación de una peligrosa burbuja de hidrógeno que amenazó con provocar una explosión que hubiera lanzado al medio toneladas de material radiactivo. Para evitar esta explosión se optó por liberar una cantidad indeterminada de gas radiactivo. El reactor de 1000 millones de dólares sufrió una pérdida total, pero el peor daño fue probablemente en la confianza del público respecto a la seguridad de la energía nuclear. Limpiar el reactor después del accidente necesitó de un proyecto difícil que duró más de 10 años. Comenzó en agosto de 1979 y no terminó oficialmente hasta diciembre de
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1993 , con un coste total de cerca de 975 millones de dólares. Entre 1985 y 1990 se elimina-ron del sitio casi 100 toneladas de combustible radiactivo .
En Rusia 7 años más tarde otro accidente afectaría a un reactor nuclear aunque con consecuencias gravísimas, Three Mile Island estuvo a sólo treinta segundos de una espantosa explosión como la de Chernobyl; parte de la peli-grosidad que significó este suceso se debió a su ubicación suburbana. A raíz de este accidente se crearon los primeros planes de evacua-ción de población en áreas cercanas a las centrales, los que, por supuesto, no fueron implementados por los soviéticos en el ´86.
Hoy en día sabemos que afectó a la población de las ciudades circundantes, más en aquel momento la difusión de los alcances del suceso fueron motivo de un cuidadoso tratamiento informativo.
-Los que tenemos más de 40 años recordamos perfectamente el accidente de Three Mile Island,- recuerda Mary Thompson, reportera que cubrió el evento-, pero tenemos más suerte que los afectados, que al hacer memoria en torno a lo acontecido ese día sienten el sabor metálico en sus bocas.-
La periodista siguió las investigaciones por años y aclara –La controversia no estuvo ausente en este incidente, las causas y consecuencias que tuvieron hoy en día siguen siendo discutidas, encontrando fuertes contrastes entre la opinión del Gobierno estadounidense y los medios independientes-.
Y ciertamente es así, la investigación oficial determinó como causa un ineficiente diseño de los controles del reactor; mientras que otras que se realizaron paralelamente a estas por otras instituciones demostraron que las principales causas del accidente de Three Mile Island no fueron de diseño sino fallas en el mantenimiento y operación de la planta.
Más allá de estas discrepancias un resultado positivo es arrojado: Esto sirvió de incentivo para que los fabricantes de plantas nucleares mejoraran los diseños, la construcción y los procedimientos de dirección.
Las consecuencias del accidente sobre la salud de la población siguen todavía sometidas a controversia, puesto que resulta muy difícil evaluar las dosis radiactivas a que fueron ex-puestos los afectados. Las acciones de emergencia que se pusieron en práctica fueron claramente insuficientes y consistieron en la evacuación de las mujeres embarazadas y de los niños en un radio de 8 millas en torno a la central, dos días después de accidente. Se han detectado aumentos de malformaciones congénitas, de cánceres y de enfermedades psicológicas debidas al estrés sufrido por la población.
A 25 años de aquel suceso la sociedad recono-ce que el incidente ocurrido en Three Mile Island no fue un hecho aislado, sino por el contrario un suceso que llevo en parte al despertar internacional de que la energía nuclear es una tecnología sin garantías de seguridad absoluta, fue la demostración viva de que no existe tal cosa como la energía nuclear intrínsicamente segura, y que se debe seguir insistiendo en un mayor número y mejores procedimiento que lleven a evitar que una situación de esta índole ocurra en el corto plazo.

Javier Eduardo Schwerdtfeger

“Actividades Regulatorias”; Autoridad Regulatoria Nuclear; Paginas 59 a 62; Buenos Aires, año 2001.
CNEA-CAB (CD); “Ablandando las ciencias duras”; Seguridad nuclear, Marcelo Giménez; Bariloche, año 2001.
http://www.paralibros.com/passim/p20-cat/pg2079tm.htm
http://www.ecologistasenaccion.org/article.php3?id_article=24:
http://axxon.com.ar/rev/129/c-129Divulgacion.htm
http://www.phy6.org/stargaze/Msun8nuc.htm

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